jueves, 27 de noviembre de 2025

RECOMENDAMOS: Libro de los días de Stanislaus Joyce de Diego Garrido


 

Stanislaus, segundo hijo varón de una destructiva estirpe de borrachos, quisiera creer, como su hermano mayor, que la literatura salva. Pero quizá solo distraiga o alivie. «Todos los seres humanos −apunta un 12 de mayo en su diario o Libro de los días− pasamos la vida elaborando ficciones en nuestras cabezas, solo que algunos pocos logran pasarlas al papel y quedarse más o menos a gusto. Yo tengo la obsesión sin la capacidad. Cuanto más escribo más la tengo.» Pero a su lado está Jim, un probable idiota o un genio que hace palidecer esta obsesión ascendente de su hermano menor o «piedra de afilar».

¿Qué opción le queda a Stanislaus, atrapado en esa ruina de clase media decreciente que es su hogar? No quiere parecerse a Jim, que es un irresponsable, un descerebrado total, capaz de entusiasmarse con cualquier tontería y de renovar su entusiasmo sin sentirse absurdo; pero menos aún quiere asemejarse a su padre, una especie de Abraham irlandés violento y cantarín ahogado en alcohol, «un Saturno con orejeras»; o a su hermano Charlie, un sacerdote en ciernes y un bebedor adicto a los burdeles; o a sus muchas y pobres hermanas, herederas del silencio de su madre.

¿Qué salida hay para el rígido Stanislaus, que no quiere ser ni una cosa ni la contraria? Porque: «¡Qué fácil es abrazar los extremos! −apunta la noche del 15 de marzo−. ¡Qué difícil lograr un punto medio! El punto medio se asociará siempre a la mediocridad, y nunca al genio».

Su refugio momentáneo: el silencio y la escritura. Su esperanza: una vida lejos de su país y al lado de la persona que quiere, Kathleen Murray, joven de catorce años que existe a medias en el mundo real y a medias en su oscura imaginación.

martes, 25 de noviembre de 2025

RECOMENDAMOS: Vivero de A.J. Ponce


 Crucigramas, dibujos, frases censuradas, tipografías, taxonomía, química orgánica, cartelería callejera... Esta novela es formalmente vanguardista de verdad, su estructura propone la divergencia centrípeta. El tema es un espacio vacío que da lugar a las esquirlas de una existencia, memoria, teoría, reflejo que aparece, desaparece, entra, sale, no se explica y se siente. La conexión entre los cachos y la lógica orgánica que imbrica con la idea biológica de lo vegetal, central en la propuesta narrativa, tiene la forma de un rizoma deleuziano, pero no aparece la palabra rizoma ni el nombre de Deleuze por ninguna parte, y esto es algo que le agradecemos inmensamente al autor. Tampoco aparece el nombre de Nicanor Parra, Juan Luis Martinez, Alejandro Zambra, poéticas fuertemente presentes en el texto, formal y estilísticamente, pero no como emulación, sino como tradición de la vanguardia nacional y que se elaboran desde una escritura muy consciente y formulada en su presente, pues seguramente en Chile, país de la anti-poesía y La nueva novela, país de pura vanguardia, rigor y experimentación en página, este texto no impacte tanto y resulte coherente pero sí muy bien trabajado. (Esto me dicen mis fuentes chilenas, que también vieron con buenos ojos esta novela debut). Pero sobre la tradición literaria del país larguito y por qué es quizá la mejor literatura en español actual.

jueves, 20 de noviembre de 2025

RECOMENDAMOS: Las cabras de Pilar Ausuero


 

La Cami, la Sofi, la Cata y la Majo son las cabras, un grupo de amigas que han crecido juntas desde que tienen memoria. Sin embargo, ahora sus caminos se bifurcan: Camila emigra desde Santiago de Chile en busca de un lugar en el mundo cultural madrileño y la Sofi decide llevar a término un embarazo no planeado.

Las cabras es una novela sobre la amistad de toda la vida: esa que a veces evoluciona en direcciones opuestas, pero que, aun así, conserva esa confianza y ese cariño capaces de resistir los embates del crecimiento y la distancia.

En su primera novela, Pilar Asuero ofrece un retrato luminoso y universal sobre el amor, la autoconsciencia y los vínculos sentimentales. Tendiendo un puente entre Chile y España, aborda aspectos como el contraste lingüístico, la precariedad que conlleva independizarse en una ciudad hostil, el desarraigo que supone dejar atrás una vida entera y la necesidad –urgente y contradictoria– de forjar nuevos lazos sin renunciar al pasado. Un pasado que regresa con más fuerza cuando lo sentimos lejos, o incluso al borde del abismo.

 

La autora

Pilar Asuero (Santiago de Chile, 1997) es escritora, editora y cofundadora del proyecto de difusión literaria La Elocuente. Ha cursado el Máster de Escritura Creativa en la Universidad Complutense y el Máster de Edición en la Universidad Autónoma de Madrid. Fue residente de la promoción XXII de la Fundación Antonio Gala para jóvenes creadores.

martes, 18 de noviembre de 2025

RECOMENDAMOS: La obligación de ser genial de Betina González


 

En La obligación de ser genial, Betina González analiza su propia experiencia en sus inicios como escritora. Siguiendo la estela de Virginia Woolf, Margaret Atwood y Joanna Rus, la autora, primera mujer en obtener el Premio Tusquets de Novela (2012) – entre otros galardones- entronca con la lucha contra la descalificación y los prejuicios que soportaron tantas escritoras de distintas épocas por mantener la emoción que acompaña al proceso de la creación y la escritura y conseguir el reconocimiento a su trabajo.  Una vocación solitaria y en apariencia inútil que implica apartarse el mundo y recluirse en una pasión secreta.

La frase que da título a este libro es de Ricardo Piglia, quien afirmó que “La obligación de ser genial es la respuesta al lugar inferior, a la posición desplazada, una exigencia que también ha marcado a las mujeres en otras profesiones, no solo a las artistas.  En estas páginas se reúnen sus reflexiones sobre el oficio de escribir, el riesgo que implica hacerlo en femenino, el ritmo, la emoción, el vértigo o el poder de la ficción.

La autora recuerda que son las escritoras quienes históricamente se encontraron en un lugar desplazado y tuvieron la obligación de ser geniales para ser reconocidas.   En estas páginas se reúnen sus reflexiones sobre el oficio de escribir, el ritmo. la emoción, el vértigo o el poder de la ficción.

Un libro imprescindible para quienes ven en la literatura un refugio y en la escritura, un reto.

Escribir es, ante todo, ser una desubicada” _Betina González

martes, 11 de noviembre de 2025

RECOMENDAMOS: La sangre está cayendo al patio de Elvira Navarro

 

En La sangre está cayendo al patio (Random House, 2025), Elvira Navarro (Huelva, 1978) demuestra por qué es una de las narradoras más agudas de la literatura española contemporánea. La colección reúne nueve relatos en los que lo familiar se vuelve inquietante, la rutina se llena de fisuras y la fragilidad humana se muestra con una precisión casi quirúrgica. Cada historia tiene su propio ritmo, pero todas convergen en un eco compartido: lo aparentemente normal puede esconder dolor, abandono o violencia silenciosa.

Uno de los relatos más poderosos es “El recogedor de animales”, donde la lectura deja un malestar silencioso que recuerda casi al poderoso libro Desgracia, de Coetzee. Navarro construye la historia con una tensión que crece lentamente, hasta que el desenlace golpea con la fuerza de una verdad imposible de ignorar. La crudeza de la experiencia, la sensación de impotencia y la mirada despiadada sobre la condición humana producen un impacto que permanece, recordándonos la capacidad de Navarro para manejar finales como nadie: precisos, dolorosos y reveladores.

En “La lavadora”, la autora transforma un electrodoméstico cotidiano en una escena de terror doméstico. La narración alcanza un punto de intensidad memorable cuando escribe: “hundió en ella la mano y fue como remover tripas calientes”. Navarro brilla por la fuerza de sus imágenes. No necesita adornos para que lo que describe impacte; cada gesto, cada objeto, cada espacio transmite una emoción directa. En esta misma historia, la protagonista reflexiona que lo más descabellado a menudo es lo único cierto, y en esa frase se condensa la lógica interna de la colección: la verdad no está en la apariencia, sino en la fisura, en el detalle, en el instante en que lo absurdo revela la realidad. Las imágenes de Navarro son tan intensas que uno no solo las ve: las siente, y muchas veces, le duelen.

Un libro de cuentos excelentes para comenzar el otoño.